Seleccionar página

Girona se viste de fiesta para honrar a su patrón, Sant Narcís, en una de las celebraciones más queridas y esperadas del calendario catalán. Cada año, a finales de octubre, la ciudad se transforma por completo: calles llenas de colores, puestos tradicionales, música en cada rincón y un ambiente que combina devoción, historia y alegría popular. Las Festes de Sant Narcís no son solo un homenaje religioso, sino también una explosión cultural que une a generaciones enteras en torno a la identidad gerundense.

El origen de esta festividad se remonta a varios siglos atrás y está ligado a la figura de Sant Narcís de Girona, un obispo del siglo IV venerado por su valentía y milagros. Según la leyenda más conocida, cuando las tropas francesas intentaron invadir la ciudad en la Edad Media, el cuerpo del santo liberó un enjambre de moscas que atacó a los invasores, obligándolos a retirarse. Desde entonces, las “mosques de Sant Narcís” se convirtieron en un símbolo protector de Girona, y su imagen sigue presente en muchos rincones de la ciudad durante las fiestas.

Las Festes de Sant Narcís tienen un carácter único porque combinan lo religioso con lo popular de manera natural. Los actos comienzan con la tradicional misa en honor al santo en la basílica de Sant Feliu, donde se guarda su reliquia. Sin embargo, el verdadero corazón de la celebración late en las calles, donde la música, las luces y las actividades comunitarias marcan el ritmo de los días festivos. Es habitual que las plazas se llenen desde primera hora de la tarde con familias, grupos de amigos y turistas que llegan para disfrutar del ambiente inconfundible de estas fechas.

Uno de los momentos más esperados de las fiestas es la Fira de Sant Narcís, una feria centenaria que inunda el centro de Girona con puestos de artesanía, dulces, juguetes, productos locales y atracciones. El olor a churros, las luces de las casetas y la algarabía de los niños crean un ambiente nostálgico y alegre. También destacan los castells (torres humanas), una tradición catalana que siempre despierta emoción entre el público, y los correfocs, desfiles donde diablos y fuegos artificiales iluminan la noche mientras los espectadores bailan al ritmo de los tambores.

En el ámbito musical, las fiestas ofrecen un abanico amplísimo de propuestas: desde conciertos gratuitos en plazas y parques hasta actuaciones de bandas locales y artistas reconocidos. Los escenarios se reparten por toda la ciudad, y la diversidad de estilos —pop, rock, rumba, folk y electrónica— garantiza que haya opciones para todos los gustos. Girona se convierte, por unos días, en una ciudad que no duerme, donde cada noche acaba con música, risas y brindis compartidos.

Otra de las grandes tradiciones es la Trobada de Gegants i Capgrossos, un desfile que encanta tanto a niños como a adultos. Estas enormes figuras, que representan personajes históricos y populares, recorren las calles al compás de la música tradicional catalana, acompañadas por grupos de percusión y bailarines. Es uno de esos momentos en que la ciudad entera se detiene para mirar, aplaudir y disfrutar, recordando que la fiesta también es un acto de comunidad.

Los restaurantes y bares también se suman a la celebración con menús especiales, tapas temáticas y copas servidas al ritmo de la música en vivo. En estos días, Girona se llena de visitantes que quieren vivir de cerca las costumbres locales y participar de una atmósfera que combina alegría popular, identidad cultural y hospitalidad mediterránea.

Las Festes de Sant Narcís son, en esencia, un reflejo del alma de Girona: una ciudad que sabe honrar su pasado sin dejar de disfrutar del presente. Con sus moscas legendarias, su gente entusiasta y su inconfundible encanto, cada año demuestra que la devoción y la fiesta pueden convivir en perfecta armonía, llenando las calles de vida, historia y emoción compartida.

Reserva de Mesas - Mojito Club