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El Sónar, uno de los festivales de música electrónica más influyentes del mundo, vive una nueva etapa con la llegada de François Jozic como su director. Con una visión clara y ambiciosa, Jozic no solo busca mantener el legado del festival, sino también reposicionar a Barcelona como la capital europea de la música electrónica. En una entrevista reciente, el director compartió sus planes, su perspectiva sobre la evolución del género y su compromiso por hacer del Sónar un evento más innovador, inclusivo y vibrante.

François Jozic llega al festival con la intención de combinar tradición e innovación. “Barcelona tiene un historial increíble en música electrónica, pero debemos recuperar la posición que nos corresponde en el mundo”, asegura. Su objetivo es claro: atraer a los mejores DJs y productores internacionales, ofrecer experiencias inmersivas y poner al festival a la vanguardia tecnológica y artística. Para él, el Sónar no es solo un lugar para bailar, sino un laboratorio creativo donde la música, la tecnología y la cultura se encuentran y se potencian mutuamente.

Jozic reconoce la responsabilidad que implica dirigir un festival con más de tres décadas de historia. Desde sus primeras ediciones, el Sónar ha sido un referente por su capacidad de unir a artistas emergentes y consagrados, combinando música, innovación y cultura urbana. Para François, esta mezcla es precisamente lo que debe potenciarse en los próximos años: “No se trata solo de traer nombres grandes; es crucial que el festival siga siendo un espacio donde la creatividad y la experimentación se celebren sin límites”.

Una de las principales apuestas del nuevo director es integrar la tecnología de manera más profunda en la experiencia del festival. Realidad aumentada, instalaciones interactivas y sistemas de sonido de última generación serán parte de la nueva edición. Jozic enfatiza que estos elementos no están destinados a deslumbrar por sí mismos, sino a mejorar la conexión del público con la música. Cada intervención tecnológica tiene un propósito: crear sensaciones únicas y transformar la pista de baile en un espacio inmersivo donde el arte sonoro y visual se fusionan.

Además, François Jozic quiere que el Sónar siga siendo un espacio inclusivo y diverso, donde todas las generaciones se sientan bienvenidas. Su objetivo es abrir la puerta a nuevos públicos sin perder la esencia underground y experimental que ha caracterizado al festival desde sus inicios. Esto incluye fomentar la participación de artistas locales y emergentes, ofreciendo visibilidad a la escena catalana mientras se mantiene un cartel internacional atractivo y de alto nivel.

Para Jozic, recuperar el título de Barcelona como capital europea de la música electrónica pasa por aprovechar su legado cultural y la infraestructura de la ciudad. El festival, que cada año atrae a miles de visitantes de todo el mundo, es una oportunidad para consolidar la ciudad como referente global en innovación musical. “La combinación de talento, historia y creatividad que tiene Barcelona es única. Nuestra misión es que el mundo vuelva a mirar aquí para descubrir lo que se está haciendo en electrónica”, afirma.

La llegada de François Jozic al Sónar genera expectativas altas entre artistas, fans y profesionales del sector. Su enfoque combina respeto por la tradición del festival con un impulso renovador que busca adaptarse a las tendencias actuales y futuras de la música electrónica. Con planes de ampliar la programación, mejorar la experiencia del público y reforzar el compromiso con la innovación, la próxima edición del Sónar promete ser una de las más emocionantes de su historia.

Con este liderazgo, el festival no solo aspira a consolidar su prestigio, sino también a poner a Barcelona nuevamente en el epicentro de la música electrónica mundial, ofreciendo a los asistentes un espectáculo que combina creatividad, tecnología y pasión por el ritmo, reafirmando así su relevancia en la escena global.

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